Un paraíso para los niños … y sus padres
Para los padres empiezan las vacaciones cuando los peques están a gusto.
La finca cuenta con 10 hectáreas, un establo de cabras, dos burros, tres perros, gallinas, gatos, cuevas y árboles huecos, un parque de juegos, una piscina infantil y mucho más que descubrir. No hay coches, lo cual les permite a los niños que jueguen libremente y que se organicen ellos mismos. Si lo desean, también pueden ir a la "guardería" por las mañanas.
Aparte de los parques infantiles que han sido construidos "artificialmente", la playa y el resto de la finca, con su cuidada originalidad, suponen una gran fascinación para los niños y ofrecen muchísimas posibilidades para su entretenimiento. Es un “país” enorme, que los pequeños pueden descubrir con ánimos renovados. Hay sitios apartados, terrazas escondidas, cuevas en las colinas y tamariscos, árboles para trepar y curiosidades que encontrarán en plena naturaleza. No existen peligros y los niños aprenden muy rápido a moverse con seguridad, de manera que los padres los pueden dejar a solas sin problemas. Como muy tarde volverán a la hora de comer.
La playa tiene una longitud de 500m, pero solamente una parte de ella está cubierta de arena y es, por lo tanto, apta para acceder al agua. En esta parte de la playa encontrarán la mayor parte de las sombrillas y un baúl con juguetes, que han sido dejados por otros clientes. Alrededor del muelle se encuentran muchos peces, cangrejos y conchas. Es un sitio fascinante pero con riesgos, que los niños pequeños no deberían visitar sin adultos.


